Tratamiento para las hemorroides externas

Tratamiento para las hemorroides externas

Las hemorroides nos provocan incomodidad en la vida cotidiana, pero no solemos ponerles remedio hasta que resultan particularmente dolorosas y molestas. Se trata de inflamaciones o dilataciones de las venas en la zona del ano y del recto. Son externas cuando afectan al orificio del canal anal e internas cuando se producen dentro del ano, donde comienza el recto. Los principales síntomas de las hemorroides externas son dolor, irritación, picazón o ardor en la zona del ano y sangre al defecar, que puede aparecer en las heces, el inodoro o el papel higiénico. Hay que tener en cuenta que el sangrado anal o rectal puede estar provocado también por cáncer anal o colorrectal, por lo que suele pautarse una prueba para descartarlo.

Generalmente, las hemorroides se producen por la presión que sufren las venas como consecuencia del excesivo esfuerzo que se hace para defecar cuando las heces son muy duras. Por eso suelen estar asociadas al estreñimiento crónico. Pero esta no es la única causa de las hemorroides. Cualquier acción que obligue a hacer presión en el abdomen puede favorecerlas. También pueden estar provocadas por las diarreas, el hecho de estar mucho tiempo sentado, el embarazo o el envejecimiento. Las personas que tienen una debilidad congénita en las venas del ano son más propensas a padecerlas.

Tratamiento preventivo

Como se puede comprobar, algunas personas son más propensas que otras a padecer hemorroides externas, por lo que el tratamiento preventivo tiene mucha importancia y en algunos casos puede ayudar también a resolver el problema. La medida más obvia es evitar el estreñimiento favoreciendo el tránsito intestinal. Para ello es conveniente beber mucho líquido (más de dos litros de agua el día) y seguir una dieta rica en fibra, con abundantes verduras, frutas con cáscara o blandas y pan integral. Para fortalecer las venas se recomienda comer a menudo castaño de Indias. Por el contrario, no es conveniente que consumir alcohol, comidas muy sazonadas, picantes y grasas, ni productos como café, té negro, chocolate, especias, mostaza, cebolla, ajo, tomate, etc.

El tratamiento para hemorroides no afecta solo a la alimentación sino también a otros hábitos. Para mejorar la circulación hay que evitar el sedentarismo o estar muchas horas de pie, y practicar media hora de ejercicio aeróbico (caminar o correr), como mínimo tres días a la semana. Las personas obesas deben tratar de perder peso para reducir la presión abdominal.

Es conveniente ir regularmente al baño y no demorarse cuando se tienen ganas. Hay que mantener el ano bien limpio, pero sin emplear papel higiénico. Se puede limpiar con agua fría o tibia o con toallitas húmedas, que ayudan a desinfectar la zona afectada por las hemorroides y la alivian, pero sin frotar fuertemente.

Tratamientos naturales

Para aliviar las hemorroides externas sin necesidad de fármacos pueden resultar eficaces los baños de asiento con agua tibia durante unos quince minutos dos o tres veces al día después de haber defecado. También es efectiva la aplicación de hielo envuelto en una toalla (nunca debe ponerse directamente sobre la piel) durante veinte minutos como máximo dos o tres veces al día. Asimismo se puede aplicar de vinagre de manzana con un algodón también dos a o tres veces al día.

Otro remedio casero es el hamamelis, una planta medicinal que tiene efectos astringentes y alivia la inflamación y el dolor. Así, la aplicación de agua de hamamelis con algodón reduce la picazón. También tiene propiedades antiinflamatorias el brusco, una planta medicinal que favorece la circulación de la sangre, aunque está contraindicado para las embarazadas y las persones que padecen hipertensión.

Pomadas y cirugía

Más allá de las terapias naturales, el médico puede recetar cremas. Las hay que llevan vaselina, un producto que rebaja la inflamación y el dolor. Existen asimismo cremas que incorporan un anestésico tópico, como la lidoacaína, que alivia el dolor. Otros ingredientes habituales de estas cremas son los corticoesteroides, los astringentes y los vasoconstrictores. Las cremas astringentes suavizan, secan y mantienen fresca la piel alrededor de la hemorroides externas. Mientras que las cremas con corticoesteroides rebajan el dolor y la hinchazón, las vasocontrictoras contraen los vasos sanguíneos y reducen las hemorroides, pero están contraindicadas para las personas con la tensión alta. Las cremas con corticoides alivian rápidamente la inflamación, pero solo se pueden aplicar en casos de emergencia y nunca regularmente.

Cuando estos tratamientos no dan resultado y las hemorroides se complican gravemente, puede ser necesario recurrir a la intervención quirúrgica. La cirugía más habitual es la hemorroidectomia, que elimina las venas hinchadas o dilatadas alrededor del ano. Una de las últimas novedades es la que se practica con láser.