La tercera edad también puede ser sinónima de salud y belleza

La tercera edad también puede ser sinónima de salud y belleza

No paramos de escuchar que con la salud no se juega. Esta frase se ha convertido en el eslogan de todas aquellas personas que ponen por delante de cualquier otro asunto el de la salud, el permanecer sano en todo momento y tener la capacidad, de esa manera, de tener una vida plena y feliz. Pero, ¿realmente ponemos todos los medios que tenemos a nuestro alcance para proteger nuestra salud y la de las personas que nos rodean? Opiniones hay para todos los gustos. Pero lo cierto es que sí que ha mejorado la conciencia de la gente en cuanto a la importancia que tiene este asunto.

Las personas mayores son las que más cuidados necesitan al respecto. Proteger su salud es bastante más complicado por varias razones. En primera instancia, porque su cuerpo está más debilitado, en la mayoría de ocasiones, que el de una persona más joven. Y, en segunda instancia, porque están más expuestos al hecho de vivir solos, sin ningún tipo de compañía. Dejando de lado la tristeza que esto supone, es evidente que esto ocasiona un problema grande: y es el hecho de tener menos apoyo en el momento que se padezca cualquier tipo de problema.

Lo peor de esto son los datos de ancianos que viven solos en un país como España. Según una noticia que fue publicada en el diario La Información, uno de cada tres ancianos que tiene una edad superior a los 85 años vive solo. El peligro que esto supone para su salud es realmente grande. Son muchas las organizaciones y asociaciones que denuncian este tipo de problemas pero que, en muchas ocasiones, no reciben soluciones a sus demandas por parte de las diferentes autoridades públicas.

Otra noticia, en este caso de la Cadena Ser, informaba de que continuaba ascendiendo el número de personas que vivían solas en España. Según sus datos, extraídos de un estudio del INE, eran 4’6 millones de personas las que vivían solas en un país como el nuestro, de las cuales la inmensa mayoría tenía más de 65 años y de las cuales siete de cada diez son mujeres. Los datos reflejan a las claras un problema que tenemos que atajar en España. Y es que hay que cuidar de nuestros mayores. Algo lógico y normal.

La salud de los mayores, directamente relacionada con su aspecto físico y belleza

La salud de la que gozan las personas mayores puede adivinarse prácticamente con mirarles a la cara y descubrir si ésta presenta un aspecto bello o no. Y mejorar en salud no es algo que dependa única y exclusivamente de ingerir pastillas y tomar jarabes, sino que tiene que ver con el desarrollo del día a día de la persona. Los profesionales de Sanvital, una entidad dedicada al suministro de apartamentos tutelados a personas mayores, nos han contado que, en España, existe una gran cantidad de gente mayor que necesita estos servicios y que esto puede redundar en su aspecto físico y mental.

Una persona que se encuentre cansada, que padezca problemas físicos, que tenga algún tipo de enfermedad o que no disponga de una calidad de vida suficiente como para ser feliz no puede presumir de belleza. Aunque haya sido preciosa en otro momento. La cara es un espejo del alma, y en este alma se encierran muchas cosas. Especialmente si hablamos de personas que ya tienen bastantes años y cuyo desgaste físico ya es más que considerable.

Son muchas las personas que, en España, se dedican a la encomiable labor que es la de cuidar de la salud y de la calidad de vida de los ancianos. Precisamente es desde este entorno desde donde se está pidiendo auxilio. Se necesitan más profesionales en este campo, más gente capacitada para dotar de una vida digna a las personas mayores y también, por qué no, para potenciar toda su belleza. Porque lo que está claro es que la tienen, por mucho que haya gente que no lo quiera ver o que directamente pase del tema.

Una cosa está clara: todos vamos a ser ancianos o ancianas alguna vez. En España vamos a tener una población anciana de grandes dimensiones en pocos años, cuando la generación del ‘Baby Boom’, nacida en los años 60, empiece a jubilarse, algo para lo cual no queda mucho espacio de tiempo. Por eso es imprescindible que empecemos a tener en cuenta los problemas que vienen asociados a la vejez y la manera de atacarlos. Empezar a tener en cuenta que, en definitiva, es necesario que la sociedad ponga todos los medios a su alcance para proteger a sus mayores.