La importancia de la salud dental

La importancia de la salud dental

Encontrar especialistas en implantes dentales en Madrid, una buena clínica dental en Barcelona o un lugar donde nos hagan una ortodoncia en Palencia es clave para nuestra salud bucodental. En términos de cuidado de nuestra boca, no debemos escatimar recursos a la hora de buscar a los mejores profesionales, ya que se trata de una estupenda inversión a largo plazo y también de una forma de ahorro, ya que cuantos más tratamientos de prevención hagamos ahora, menos tendremos que preocuparnos por posibles problemas futuros y no solamente relacionados con nuestros dientes y encías.

Tener una boca sana es fundamental para nuestro día a día. Principalmente a la hora de comer, para obtener los nutrientes necesarios que conseguimos a través de masticar y tragar la comida. Si nuestras piezas bucales no están en buen estado, este tipo de acciones se volverán cada vez más complicadas y nos dificultarán tener una buena alimentación.

Asimismo, una mala higiene bucal nos puede llevar a sufrir de halitosis o mal aliento. Aunque en un principio esto nos parezca un problema menor, no lo es tanto si pensamos en nuestra capacidad de relacionarnos con la gente. Nos obligará a llevarnos la mano a la boca, a escondernos de las personas, a querer hablar poco para que nadie se dé cuenta de nuestro problema… No es fácil convivir con esto, así como tampoco con unos dientes feos que nos acomplejen.

En la actualidad, muchos de estos problemas, que nos pueden acarrear no solamente perjuicios en la salud sino también de autoestima, tienen una fácil solución si sabemos acudir a tiempo al especialista, ya que por mucho que practiquemos una buena higiene dental en nuestras casas, es inevitable que se acumulen algunas bacterias en nuestra boca. La limpieza dental es fundamental para prevenir la aparición de la enfermedad periodontal (gingivitis y periodontitis) y, así evitar la pérdida de dientes por esta causa. Las ortodoncias nos ayudan también a mejorar la estética de nuestra boca y también a evitar problemas futuros de mandíbula. Ahora es sencillo encargar un aparato dental de los llamados invisibles, imperceptibles prácticamente para la persona que tenemos enfrente y sin un considerable aumento del precio.

Los dentistas tienen mala fama por aquel mito del dolor, pero lo cierto es que sus técnicas han avanzado cada día más y es raro que los tratamientos nos hagan sufrir. Incluso otro de los inconvenientes que tenían las visitas al dentista era su alto valor económico. Esto también ha cambiado para mejor. Cada vez son más los profesionales que permiten una cómoda financiación de los tratamientos sin intereses, para que nuestros bolsillos no lo noten y se puedan permitir algo que es salud, no es un simple capricho estético.

Como consejo para poder llevar a cabo en nuestra casa antes de recurrir a la ayuda del dentista, está centrarnos principalmente en la prevención, incidiendo especialmente en la limpieza bucal para controlar cualquier enfermedad de la boca, como las caries, que están entre las más comunes. Si no podemos evitar la ingesta de alimentos conocidos como cariogénicos, una correcta limpieza nos ayudará a combatir los efectos. Además de utilizar un buen cepillo de dientes y una pasta dentífrica de calidad, el flúor es también una buena opción.

Asimismo, el cepillado de los dientes tiene que ser correcto, no vale con una pequeña pasada en la que solo limpiemos aquellos puntos externos que veamos. Debemos ser incisivos y concienzudos a la hora de cepillarnos los dientes. Y también raudos y veloces. Está comprobado que las bacterias que atacan la placa dental lo hacen incluso media hora después de haber comido o bebido, así que es bueno proceder pronto a la limpieza y procurar que no queden restos atrapados entre las piezas dentales.

El cepillado correcto dura al menos dos minutos. Para hacerlo bien, son necesarios los movimientos cortos y suaves, sin olvidarnos de la línea de la encía, los dientes posteriores de difícil acceso y las zonas alrededor de obturaciones, coronas y otras reparaciones. Para hacerlo de una manera mecánica, sin dejarnos nada, debemos limpiar las superficies externas de los dientes superiores, luego las de los dientes inferiores; las superficies internas de los dientes superiores y luego las de los dientes inferiores; las superficies de masticación y también la lengua, lo que nos ayudará a tener un mejor aliento y a eliminar las bacterias.

El cepillo más adecuado es aquel de cerdas suaves y con una cabeza pequeña para poder llegar a los lugares de más difícil acceso de la boca. Para aquellos con poca destreza, se recomiendan también los cepillos eléctricos, que además han bajado mucho su precio y podemos encontrarlos también desechables en las grandes superficies. Asimismo, debemos cambiarlo cada tres meses o cuando notemos síntomas de desgaste de las cerdas. Además, después de estar enfermos o de haber pasado por un proceso gripal, es conveniente también cambiar la herramienta de cepillado para no conservar ahí los gérmenes y provocar una infección.

En cuanto a la pasta dental, existen muchas variedades. Podemos consultar con nuestro dentista en la siguiente visita a la que acudamos y que nos asesore acerca de cuál es la mejor para nosotros, ya que si tenemos algún problema o somos propensos a desarrollar algunos, la pasta de dientes es una buena forma de combatirlo. Según el modelo que elijamos podremos combatir la caries, el sarro, las manchas o la sensibilidad dental, entre otros.

Otra de las cosas que podemos hacer para mejorar nuestra salud bucodental es masticar chicles sin azúcar. Como es bien sabido, la goma de mascar nos ayuda a generar más saliva, y la saliva es una forma muy buena de mantener la boca limpia.

No obstante, además de estos consejos, es conveniente acudir cada cierto tiempo al dentista, los niños incluidos, sin esperar a tener una enfermedad. La prevención está por encima de todo, y basta con una cita cada seis meses para controlar que no estemos desarrollando ninguna anomalía en nuestra boca.