El síndrome del ojo seco

El síndrome del ojo seco

El ojo seco está siendo noticia estos últimos días debido a una especie de “epidemia” que se está sufriendo en Europa. Lógicamente no hablamos de una “epidemia” en sí, sino del aumento de personas con este problema en nuestra sociedad debido a diferentes causas que ha hecho que muchos expertos den la voz de alarma al respecto.

En España, el síndrome del ojo seco ya afecta a más de cinco millones de personas, por lo que es normal que ya se hable de la “nueva epidemia” del S.XXI.

Se trata de una enfermedad crónica que afecta a la parte superficial de nuestros ojos. A priori, quien no la sufre, puede pensar que se arregla fácilmente con lágrima artificial de farmacia pero la realidad puede ser mucho más compleja, tanto a nivel de calidad de vida como a nivel estético.

Causas del ojo seco

Las causas pueden ser múltiples pero podríamos decir que el aumento de este síndrome entre la población es debido, sobre todo, a las pantallas de tablets, móviles y ordenadores. Así, tanto quienes trabajan frente a este tipo de pantallas 8 horas diarias, como quienes las usan por ocio, están teniendo este problema que cada vez afecta a más personas. No obstante, las causas pueden ser varias.

  • La edad avanzada es un factor de riesgo: alrededor de un 75 por ciento de las personas mayores de 70 años padece este síndrome en alguna de sus fases.
  • Un 25 por ciento se debe a problemas hormonales. Por esta razón el ojo seco se considera un síntoma de la menopausia, cuando aparece el déficit hormonal, es decir, cuando se reduce la producción de estrógenos.
  • Un 10 por ciento de los casos surge por trabajar durante mucho tiempo ante el ordenador. Los usuarios que pasan largas horas ante los monitores no parpadean lo suficiente para producir lágrimas y acomodar de esta forma al ojo.
  • Las lentes de contacto aumentan la posibilidad de sufrir esta dolencia, ya que su uso suele resecar el ojo.
  • La diabetes también es un desencadenante, así como la disfunción tiroidea (alteraciones en la tiroides), el asma, el lupus eritematoso sistémico (LES) y patologías oculares como el síndrome de Sjögren, glaucoma, cataratas, en especial si se ha sometido a una intervención quirúrgica por esta causa.
  • Algunos fármacos como los ansiolíticos, antidepresivos, antidescongestivos, antihistamínicos, diuréticos, betabloqueantes y anticonceptivos orales también pueden propiciar la aparición del síndrome.

La parte positiva es que el aumento de personas que sufren este problema ha puesto las pilas a los expertos e investigadores para buscar un tratamiento que ayude y mejore la situación de quien sufre de ojo seco. Según COC, clínicas oftalmológicas Centrofarma que cuentan con tratamiento para el ojo seco en Murcia, lo que mejores resultados ofrece es Dreyex, un tratamiento terapéutico que permite controlar y diagnosticar la sequedad ocular mediante imágenes.

El experto analiza las imágenes y se calcula la cantidad, calidad y características de la película lagrimal del paciente para poder evaluar las causas de su problema. Después, se procede a someter al paciente a tres o cuatro sesiones de láser que ayudan a restablecer el flujo lagrimal.

Por otro lado, la American Academy os Opthalmology, también habla del aparato TtrueTear, un estimulador manual con puntas desechables que se insertan en la nariz para estimular los nervios  y fomentar así que produzcan más lágrimas.

Según los pacientes que lo han probado, este sistema, lejos de ser incómodo como aparentemente parece, ofrece resultados gratamente satisfactorios.

Otra opción son los implantes de tapones lagrimales, que evitan la evacuación de lágrimas proporcionando así la humedad necesaria en el ojo.

¿Cómo prevenir el ojo seco?

  • Seguir una dieta rica en ácidos grasos omega 3 y baja en omega 6.
  • Mantener una postura y distancia correctas delante del ordenador y descansar la vista de forma frecuente mirando a lo lejos en lugar de a la pantalla.
  • En el caso de padecer una enfermedad ocular o someterse a algún tipo de intervención quirúrgica en los ojos, seguir estrictamente el tratamiento indicado e incluso prolongarlo si el especialista así lo recomienda.
  • Evitar los ambientes excesivamente secos o en los que se utilice con frecuencia el aire acondicionado o la calefacción.
  • No fumar y evitar el humo del tabaco indirecto y el viento directo.

No obstante, cabe recordad, que por mucha prevención que se tenga, este problema puede aparecer más tarde o más temprano en ciertos individuos que, por sus características y por las de su contexto, no podrán evitar este síndrome crónico.