Carillas dentales, una acertada decisión

Carillas dentales, una acertada decisión

Las carillas dentales viven unos tiempos de auge. En la Clínica dental David Alfaro aseguran que la preocupación que se vive actualmente por la salud y la estética dental ha ayudado a que estén cada vez más demandadas. Lo primero que debemos saber sobre las carillas dentales es que son unos procedimientos que van encaminados a restaurar y a enmascarar la superficie visible de los dientes, a fin de poder corregir los diversos problemas a nivel estético o patologías que haya causado la caries dental, fracturas, cambios de color o alteraciones que se hayan producido en los dientes.

Son unos tratamientos indoloros que se hacen en las clínicas dentales y donde se pega gracias a unas sustancias potentes, unas láminas que acostumbran a tener un grosor que oscila entre los 0,8 y los 1,5 milímetros, sobre la propia superficie en la cara exterior del diente, camuflando lo que es la verdad pieza dental y dando un aspecto bastante mejor en lo estético para nuestra sonrisa.

¿Para que valen las carillas dentales?

Como son unas coberturas en los dientes, lo que hacen es sustituir en lo visual a los dientes en los que son colocadas, por lo que cuando vamos a sonreír, lo que los demás van a ver serán las carillas y no nuestros dientes originales.

Estas carillas se usan para cambiar aspectos visuales en nuestros dientes delanteros, caso de la forma, el color o la posición. Si vamos a los dientes posteriores, lo normal es usar coronas o fundas en los dientes para proporcionar más robustez.

Se usan para:

  • Cobertura de las fracturas en los dientes
  • Cuando los dientes tienen mucha separación entre ellos se cubre el espacio con carillas
  • Se usan para aumentar los dientes
  • Corrección dental, cuando un diente está desalineado respecto a los otros
  • Un buen tratamiento de lo más efectivo cuando se quiere un buen blanqueamiento de los dientes, pues no hace falta trabajar sobre la pieza, solo hay que cubrirlo con una carilla que sea más blanca.

Clases de carillas dentales

 

Composite

Son bastante finas y quedan fijadas a la zona delantera de los dientes, permitiendo la corrección de los pequeños defectos estéticos, así como los espacios dentales o posiciones malas.

La aplicación se hace en una única sesión, donde el dentista coloca las carillas individualmente, obteniendo una sonrisa blanca, natural y estética, sin necesidad de prótesis, lo que supone un ahorro en tiempo y visitas.

Uno de los grandes inconvenientes que tienen es que duran menos tiempo, del orden de entre 5 y 10 años, siendo posible que con el uso de alimentos o bebidas el color del material de las carillas pueda ir cambiando.

 

Carillas de porcelana

Este tipo de carillas se hacen en laboratorios dentales. Hay que ir del orden de dos o tres veces para ser colocadas. Su aspecto es mejor en o estético y son mejores en casos de mayor gravedad en cuanto a decoloración, fracturas, escasez de espacio o dientes desiguales.

Eso sí, las carillas duran más tiempo, puesto que bien cuidadas pueden llegar a formar parte de nuestra sonrisa por espacio de entre 10 o 15 años. Su apariencia además es más natural y el color no acostumbrar a variar.

Uno de los inconvenientes son los mayores tiempos de colocación, pues hay que ir varios días a consulta para poder tomar medidas, añadiendo además el tiempo que tarda el laboratorio a la hora de realizar las propias piezas. El precio es más alto, por lo que si se rompen, no se pueden repararlas, por lo que hay que reemplazar la totalidad de la carilla.

 

Carillas de Zirconio

Este material es de los que están siendo más elegido. Su aspecto es translúcido, por lo que no se pueden distinguir de los propios dientes. Las carillas son hechas en óxido de zirconio, un material bastante fuerte que es compatible con nuestro cuerpo. Podemos ver el zirconio presente en multitud de aplicaciones a nivel médico, caso de articulaciones artificiales, siendo de lo más conocido por su alta resistencia y durabilidad.

 

Cómo hay que colocar las carillas dentales

Todo va a depender de la clase de carillas que sean, como ya mencionamos antes, estas carillas son fabricadas de forma directa sobre el diente, aplicando el material y dándole la forma necesaria.

Si hablamos de las carillas realizadas en porcelana, necesitarán un mayor número de visitas al dentista:

Primera visita

Se examinan los dientes por el dentista y pasa a evaluar las opciones de tratamiento que sea más adecuadas para poder llegar al objetivo que se quiere alcanzar.

Segunda visita

Aquí se preparan los dientes, debiendo tallarse un poco y se toman las medidas con la ayuda de moldes o radiografías. Después los datos son enviados al laboratorio para que se puedan construir las carillas personalizadamente y así ajustarse perfectamente a cada cliente.

Tercera visita

Aquí se colocan las carillas de porcelana que se han construido. Para ello se preparan los dientes implicados, donde se aplica un cemento especial donde después se colocan las carillas y pasan a fijarse.

¿Qué complicaciones puede haber?

Si ocurre que los dentistas no colocan bien las carillas dentales, los dientes desarrollan problemas como astillas o se pudren los bordes externos de las propias carillas.

Existen más problemas en íntima relación con la propia colocación, pues hay carillas que pueden sobresalir del borde dental, por lo que el hilo dentales puede llegar a tocar los bordes, lo que complica la higiene bucal que se recomienda y se pueden irritar las encías.

La alineación de los márgenes de las carillas respecto al borde de la masticación de manera precisa es posible que haga que las carillas puedan astillar una vez reparadas, de tal manera que, si se colocan un poco más en el interior de la superficie dental, las carillas se pueden ver voluminosas y gruesas.

Dientes sensibles

La colocación de carillas dentales en nuestros dientes hace que el profesional dental tenga que eliminar una cierta cantidad de esmalte de estos, por lo que los dientes pueden llegar a sentirse sensibles después de las intervenciones y ser incómodos cuando colocamos objetos calientes o fríos en la cavidad bucal.