Me van a poner un bypass gástrico
22 febrero, 2016

Siempre fui lo que se dice rellenito. Fui un bebé regordete y durante toda mi infancia y adolescencia también me sobraron siempre unos cuantos kilitos. En el colegio me llamaban “Laurel” o “Bibendum”– en referencia al gordo del dúo de Laurel y Hardy y al muñeco Michelin–. También tuve derecho a todos aquellos adjetivos crueles con los que te apodan tus compañeros de clase y más tarde en el trabajo (¡si encuentras!) cuando eres gordo sin que ellos se percaten (¡o no quieran pensar en ello!) del dolor que éstos pueden causar en la persona que sufre de sobrepeso u de obesidad, llegando estos apelativos a mermarles su autoestima y a veces incluso a quitarle las ganas de vivir. Lo