Necesidades cubiertas

Necesidades cubiertas

Siempre había tenido ciertos complejos respecto a mi nariz. No es que la tuviera excesivamente grande, pero como soy más bien delgado, creo que se notaba más, lo peor es que un hueso lo tenía más marcado y aunque con los años no se veía tanto al llevar gafas, quería tener una nariz más normal.

Aunque lo deseaba, nunca me lo había planteado de forma seria, pero vi que estaba con posibilidades económicas como para poderme permitir una rinoplastia me animé. Al final lo más importante es estar conforme con uno mismo y verse bien, por lo que me animé.

Los resultados merecieron la pena, aunque he de confesar que el quirófano pasé miedo hasta que la anestesia hizo su efecto. Pasas después unas semanas con la nariz protegida y la cara un poco perjudicada, pero merece la pena.

Después de la operación tocaba ir de compras

Le prometí a mi mujer que en cuanto terminase la operación, haríamos un cambio en nuestro comedor con un sofá bueno y no el que teníamos. Los años pasan por todos y también por nuestros sofás, mientras estuve en el postoperatorio no había quien me levantara del sofá así que terminé por destrozar lo poco que quedaba de él.

Eso hicimos y nos dimos unas cuentas vueltas por las calles de Madrid centro. Desde siempre hemos huido de los típicos centros comerciales escandinavos o grandes superficies. Buscábamos muebles de calidad y aunque sabemos que también los hay en las grandes tiendas, queríamos a una tienda especializada que no fuera de las grandes. Es un fastidio ver luego tu sofá repetido en varias casas.

Internet nos permite tener a nuestro alcance infinidad de tiendas, por lo que optamos por echar una tarde navegando a ver si veíamos algo interesante. Típico día lluvioso que lo que menos te apetece es dar un paseo y menos ver muebles. Estuvimos varias horas y al final, cuando estábamos ya para ir a por nuestra cena, dimos con una web interesante. El nombre de la web era Dismobel y vimos en portada justo el sofá color azul turquesa. Contactamos con ellos a la mañana siguiente y nos dijeron que estaba disponible. Tuvimos alguna desconfianza porque nunca habíamos comprado un mueble por Internet, pero sabiendo las medidas y con las claras fotos que te facilitan en la web, nos terminamos animando.

En pocos días tuvimos nuestro sofá aquí y quedó que ni pintado en nuestro comedor. Se acabó estar viendo nuestras series favoritas mientras nos hundíamos en el sofá. Ahora una mezcla de comodidad y practicidad con un diseño precioso. Estamos teniendo cuidado con él, pero cuando vengan los nenes, al menos al principio habrá que poner una funda o corremos el riesgo de que nuestro sofá se manche.

Cada vez más este tipo de tiendas de muebles online aumentan su clientela. Precios más bajos y al final la calidad es la misma, ya que por ejemplo, en el caso de Dismobel llevan muchos años vendiendo sus muebles en tiendas físicas, lo que es un añadido para que la confianza en ellos y sus productos sea total.