La Rosácea, una afección leve pero muy molesta

La Rosácea, una afección leve pero muy molesta

La Rosácea es una afección cutánea manifestada en forma de manchas rosas, generalmente en el rostro, que aunque en principio no reviste gravedad, sí puede suponer un problema de autoestima para la persona que la padece.

Existen numerosos remedios caseros para combatir y aliviar esta molestia crónica, pero no se debería comenzar ningún tratamiento, aunque este sea de origen natural, sin consultar previamente a un/a especialista en la materia, ya sea el dermatólogo, el médico de cabecera o el naturópata. Yo, por ejemplo, acudo a una muy buena especialista en medicina natural que ha abierto también una tienda especializada en productos de salud, nutrición y cosmética natural. Últimamente está muy de moda, está viviendo un momento muy exitoso, debido, tanto a la calidad de sus productos y su atención especializada y holística, como a la increíble campaña publicitaria que ha lanzado. Me ha confesado que todo el tema del marketing de su negocio lo lleva Dicendi, una agencia consultora de marketing estratégico y operativo de Madrid que entiende el marketing responsable como una filosofía de negocio por la que una empresa debe centrar siempre sus objetivos en la satisfacción de los consumidores y clientes, siguiendo valores éticos.

Pues bien, como decíamos, hay varios tratamientos naturales para aliviar los síntomas de la Rosácea. A continuación nos centraremos en los más efectivos y conocidos.

La Rosácea puede desencadenarse debido a diversos factores. Factores desencadenantes:

Contacto directo con el sol

Ejercicio Intenso

Estrés

Viento

Menopausia

Temperaturas muy frías

Baños De Agua Caliente

El origen de esta dolencia no se conoce, en principio podemos pensar que esta patología se debe a factores genéticos, que provocan una dilatación de los vasos sanguíneos de la piel de la cara. Factores importantes para el desencadenamiento de la rosácea es el estrés, a ansiedad o la depresión, así como otros trastornos emocionales, la elevada exposición solar, el consumo de alcohol, la vida sedentaria, etc…

Los síntomas de la rosácea a menudo de confunden con las siguientes afecciones:

Herpes

Dermatitis

Eczema

Alergias estacionales

Alergia

El acné

Tratamientos naturales para la Rosácea

Harina de avena

La harina de avena es uno de los mejores remedios para la rosácea, igual que para la dermatitis atópica y para diversas afecciones de la piel. Este cereal  posee un alto poder humectante e hidratante. Este tratamiento consiste en realizar una mascarilla con harina de avena y agua y aplicarlo sobre la piel afectada, esperar unos 15 minutos y retirar con abundante agua fría.

Manzanilla

La manzanilla es un excelente remedio para la rosácea, debido a sus propiedades emolientes, calmantes, refrescantes y antiinflamatorias. Para su aplicación es necesario hacer una infusión y humedecer una toalla o paño con el líquido resultante, y a continuación aplicar directamente en la cara.

Aloe vera

La pulpa de la planta de Aloe vera es de lo mejor para tratar la rosácea.  Se trata de utilizar la pulpa de una rama de aloe vera y colocar sobre la zona afectada.  Esta planta tiene un efecto antiinflamatorio, que ayuda a aliviara la irritación y el enrojecimiento, dejando el rostro perfectamente limpio y sin impurezas.

Árbol de Té

El aceite de árbol de té es conocido por sus  propiedades desinfectantes y también ofrece una magnífica solución cuando la rosácea cursa con pústulas  y granos. Para ello sólo tiene que diluir unas gotas de este aceite en 1 litro de agua y aplicar sobre la piel.

El aceite de jojoba y el aceite de oliva

El aceite de jojoba y el aceite de oliva, también son remedios ideales para hidratar la piel reseca por la rosácea.

Alimentación

Es fundamental evitar el consumo de alcohol, picante, chocolate y comidas con alto contenido en grasas saturadas, así como el azúcar.

Alimentos que deben evitarse

  1. Condimentos
  2. cereales integrales
  3. quesos fermentados
  4. bebidas alcohólicas
  5. picantes

Recuerda que debes recurrir a los consejos de un/a especialista antes de iniciar cualquier tipo de tratamiento, ya que esta dolencia puede ser confundida fácilmente con otra. Toma las medidas recomendadas llegado el caso, e informa a tu médic@ antes de efectuar cualquier cambio en tu dieta o tratamiento local.